miércoles, 26 de octubre de 2011

Evento Almogàver en el Castillo-Santuario del Tallat 2011

"Desde que los vigías de la ocupada fortaleza/santuario informaron jornada tras jornada, al senescal invasor, que los campos, el ganado y los dominios circundantes eran pasto de las llamas, ningún augurio era tranquilizador.
Tiempo atrás, las negociaciones entre los irreductibles y testarudos senescales fueron violentas. Los mensajeros de ambas partes iban y venían con notas cargadas de insultos y humillaciones.
Todo apuntaba hacia una única dirección: sitiar la fortaleza y recuperar las tierras y las gentes que fueron apropiadas por la fuerza."


 
El Jarl tardó un día más que sus hombres en llegar al lugar, rodeando líneas enemigas para poder entrar en la fortaleza y reunirse con su Clan y las tropas autóctonas aliadas. Tan sólo quedaba él por llegar. Sus huestes, ajenas al peligro, estaban ya ebrias a esas altas horas de la noche. Suerte que el enemigo no pensó en atacar, aunque hubieran luchado con todo el arrojo propio de nuestras gentes del norte, nada hubieran podido hacer para conservar la fortaleza. Incluso las mujeres del Clan que acompañaban a sus hombres (Maja Matheödótter y Zulia Drakkar), incluso la Húsfreyja Marth había sucumbido a los destilados y dulces licores de Frank Barlongasson y Hrodgar Odinsson. 

  

La mañana del XXII amaneció húmeda y fresca. Abrazos, charlas, saludos, presentaciones y un nuevo festín para empezar el largo día que Odín nos tenía preparado. Nos esperaba el fortín y el calor de la camaradería de aquellos rudos hombres y hermosas mujeres que se hacían llamar Al-mugāwir. Tony y Jhornir, hermanos de otro clan nórdico y Yhuís (la mismísima encarnación de Odín con sus dos lobos), también se nos unieron en esta empresa.



 

 


Desde las torres se divisaban las demás tropas cristianas que se dirigían al combate: Aguiló y su negra águila en el pendón amarillo, los azules de Ad Domini Latere, l@s tres de Gala Placidia, mercenarios Mongoles del Clan del Lobo, huestes de Medina Yarca, acorazados guerreros Calatravos, los dos respetados paladines de la Orden de la Espada , integrantes de la Mesnada Mercenaria de Mesnaderos Menesterosos y los arqueros de Jaime I.








 
Cuando la refriega parecía empezar  se pidió parlamentar. Los portavoces decidieron buscar alternativa o solución pacífica a la contienda haciendo que el capitán Calatravo y nuestro Jarl lidiasen el resultado mediante un pulso en la taberna del Tallat. Pero, aunque nuestro Jarl ganó la competición, todos sabíamos que no estarían de acuerdo en abandonar el sitio así como así.
Nos daba igual, éramos pocos para defenderla….pero valientes y con arrojo. Sin duda los dioses estaban de nuestro lado.

 
Prisas, carreras y movimiento de tropas por dentro del recinto……reforzad las puertas! arqueros a la torre!! Jabalinas y lanzas dispuestas!! Gritaba una y otra vez el capitán almogávar. Hávamál empezó su canto tras el inicio de los golpes de ariete al portón: 

“He aquí que veo a mi padre, he aquí que veo a mi madre, mis hermanas y mis hermanos. Y, he aquí que aquí veo el linaje de mi pueblo hasta sus principios y, he aquí que me llaman y me piden que ocupe un lugar entre ellos, en los atrios de Valhalla, el lugar donde viven los valientes para siempre!”, el Jarl dirigía las tropas, una formación de escudos cerrada que guardaba el corredor de acceso al patio. 
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Saetas, dardos y lanzas silbaban por doquier, podían verse ya las flechas dentro del patio y algunos heridos que eran llevados hacia las salas interiores.
Nuestras tropas nerviosas y ansiosas por alcanzar la gloria o el Valhalla, las ganas por entrar en combate se podía respirar en el aire y pronto todos tendríamos nuestro momento!.
Pronto cayó la puerta y pronto empezó la contienda. Ese embudo que realizamos en la entrada fue primordial, junto al muro de escudos aguantamos la carga enemiga no con gran resistencia. Pocos entraron en el recinto y muchos fueron los expulsados. Almogávares y demás clanes del norte nos respaldaban eficientemente con dardos y las mujeres socorrían sin dilación a los caídos.
Nuestra fue la victoria, nuestra fue la Gloria!!


 Pero caímos en el error de perseguir a los que huían y, en nuestra ausencia, tropas enemigas tomaron el fortín. No tardamos mucho en regresar y encontrarnos tal vileza.
Es por ello que, como ellos, decidimos solucionar el dilema con una justa entre nuestros dos mejores hombres del norte (Hrodgar Hade y Alewar  Hammaren) y los dos respetados paladines de la Orden de la Espada (Roger y Mario), pero aún siendo hombres de palabra, viendo que ellos no habían respetado la suya anteriormente y no contentos con el resultado recogimos a nuestros dos heridos hombres para entrar de nuevo en contienda y recuperar el fortín!
La mujeres y demás hombres desarmados Almogávares cargaban con fervor el ariete, golpe tras golpe en el improvisado portón mientras nuestros redondos escudos les protegían de las lluvias de flechas y dardos enemigas. Cargamos sin dilación tras abrir hueco en la entrada. Todos lucharon con arrojo y pronto abrimos un camino entre las tropas para entrar dentro del patio. Ivar Vildsvin y Frank Pansaren retenían a algunos contra los muros con sus escudos, y Marthin, Hrodgar y Alewar luchaban como poseídos por el mismísimo Tyr. Para Robreth era su primer combate, ahora con un ego mucho más elevado tras la anterior victoria, luchaba con arrojo y valentía. Pero nuestra fue la derrota aunque todos nuestros heridos varegos pudieran envolver al Jarl Angus para protegerlo en el interior del patio de armas.
Fuimos rechazados…. perdimos el fortín del Tallat! 


Aún así lo celebramos con un gran festín: carnes adobadas, buen queso especiado (Mario que bueno que estaba), buen vino y cerveza fresca (excelente, gracias chic@s almogávares), dulce hidromiel de Hrodgar, buen cantar y buenas risas a luz de las velas en un ambiente casi mágico que envolvía el lugar. Pero todo ello no sin antes celebrar la ceremonia pagana de Winternights. Ceremonia de esperanza ante el invierno que nos espera a todos, para cerrar la temporada de trabajo y dar gracias por todo lo recogido. Con un momento final para recordar a los que no están, los que están por venir y por todos los asistentes congregados alrededor de nuestro Godi Ivar Yossefson.

        
La mañana post-ebria del XXIII amaneció con un cielo algo turbado, Odín, al parecer, no estaba muy contento con nuestras ofrendas.
Éste era un día de música y de competición. Puesto que se celebraban combates, lizas y tiro con arco para ver cual era el guerrero más diestro. 







 
Actos que duraron toda la mañana hasta el mediodía. Momento en que el tiempo empezó a enojarse y muchos tuvimos que levantar el campamento incluso antes de poder llenar la tripa. Llegaron tras ello los abrazos y despedidas. Todo el mundo debe regresar al hogar.

Siempre con la esperanza de reencuentro en próximos eventos, los cuales se esperan con ganas e ilusión. Compartir afición, compartir discusiones, compartir camaradería y buen hacer, compartir acero, compartir chichones y moratones, compartir sangre en el campo de batalla!


No queda más que agradecer a la organización, Los Almogávares, que se han portado como unos excelentes anfitriones. A los grupos asistentes por compartir, de nuevo, un fin de semana en la historia. El Clan Hávamál os da las gracias a todos.

Hail por los buenos y malos momentos!, por las risas!, por los hermanos de clan!, por los viejos amigos!, por los nuevos compañeros!, por la Gloria!, por el Honor!, y por todos los dioses del Asgard!



martes, 25 de octubre de 2011

Sobrenombres de los Miembros del Clan

Tras haber pasado un fin de semana en el siglo X entre hermanos de Clan, y tras varias acciones de algunos de ellos durante y anteriores a éste se ha decidido otorgar el sobrenombre a algunos de los miembros de Hávamál en función de sus actitudes, virtudes o defectos.

He aquí su presentación oficial:

Marthin “Berusaden” (El Ebrio). 
Título otorgado por el estado en que llega al caer la noche tras la larga ingesta de vinos especiados, cervezas e hidromiel.  Sus cantos y gestas son épicas cuando adquiere este nivel. Sobrenombre adquirido en el evento de las Calatravas de Alcañíz.




Ivar Yossefson “Vildsvin” (El Jabalí). 
También llamado "rugido de Jabalí", título otorgado por el rudo ruido y el temblor que provocan sus ronquidos en la oscura noche en el interior de la acomodada tienda de Hrodgar.  Sobrenombre adquirido en el evento del Tallat 2011.



Frank Barlöngasson "Pansaren" (El Blindado). 
Título otorgado por el aspecto que adquiere en el campo de batalla cuando viste sus armas, casco y armadura. No gran estatura pero realmente corpulento mismamente parece imparable!. Sobrenombre adquirido en el evento de las Calatravas de Alcañíz 2011.



Georg Skald "Fjord" (El Fiordo). 
Título otorgado por ciertas cómicas alusiones comparativas realizadas en múltiples ocasiones durante el Hávamál Training Day de 2011.



Jarl Angus Faerigolasson “Tjuren” (El Toro).
Título otorgado por la fuerza y el empuje en combate durante la liza entre paladines realizada en el evento del Tallat 2011.



Maja Matheödóttir “Clans Mamma”. 
Título otorgado gracias a los cuidados y mimos que realiza constantemente hacia/por los demás. Maja se ha convertido en la madre del Clan, sobretodo en la de l@s ebri@s. Sobrenombre adquirido en el evento del Tallat 2011.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Bricomediemanía, capítulo 2:

Pseudo - Armadura Lamelar versión 1.0

Ante todo toca buscar documentación sobre las armaduras de placas de la época para encontrar los diseños de las piezas y el modo en que debían unirse. 

http://members.ozemail.com.au/~chrisandpeter/lamellar/lamellar.html

Después toca lo que un servidor ha hecho: destrozar ese sistema típico tan conocido de unión mediante placas cosidas superpuestas para intentar un sistema nuevo con placas paralelas. Quizás no tan elaborada y sofisticada como la “original” pero mucho más práctica de realizar manteniendo protección sobre punción y corte (sí, ya sé, al ser paralelas la espada puede penetrar entre ellas a diferencia de las superpuestas, pero de hecho la sujeción y pruebas posteriores han sorprendido bastante y no es tan fácil la punción como parece).

Snorri, el vikingo de 1066 Battle for Middle Earth
Para empezar conseguimos dos planchas de hierro del que cortaremos las múltiples placas a realizar. (antes lo hice en papel vare asegurarme de tener un buen tamaño y medida) Os sugiero que si queréis seguir este sistema de armadura que indico pidáis ya las placas cortadas (os ahorraréis tiempo, trabajo y discos de corte… quizás sale más a cuenta que cortarlo tu mismo)


Una vez tengáis las placas (yo he utilizado unas 90) tocará pulir cantos cortantes de cada una de ellas. Lo que hará que sean diferentes unas de otras dando un aspecto más verídico al asunto :P
Tras esto agujerear las placas (para el diseño que realicé utilicé un sistema muy básico, mucho más básico del encontrado arqueológicamente) y para ello mejor utilizar buenas herramientas. Por ello fui llorando a un familiar que tiene un taller en condiciones y no uno pseudo-improvisado como el nuestro.

Hay tres tipos de placas diferentes:
-         Las básicas para toda la armadura con cuatro agujeros, uno en cada esquina de la placa.
-         Las 12 laterales que conservan los cuatro agujeros de las esquinas más seis horizontales en la parte central para poner los cordones o correas.
-         Y, finalmente, las 4 de los hombros con ocho agujeros en vertical a lo largo de toda la zona central (para coincidir con los agujeros de los extremos de las placas básicas)





Una vez tengáis todos los agujeros hechos hay que acordarse de pulirlos puesto que desgarrarán con el tiempo la ropa y cordones si no lo hacéis.
Pues si ya tenéis las placas hechas, a coser… oh, one moment… a no ser que queráis poner alguna ornamentación tal y como he hecho yo, remachando pequeñas placas de bronce como signo ostentoso de riqueza y poder.




Para mi gusto quería que a la vista, la parte delantera y trasera, se viera un cosido de cordón grueso de cuero en cruz e intentar no dejar nudos en la parte interna/externa derecha para no molestar el brazo que empuña el arma. Su cosido fue bastante improvisado al principio pero luego resultó bastante recio y hacía que las placas se superpusieran un poco en los laterales cerrando así la formación abierta paralela.

Sólo queda poner cordones en los laterales y coser dos tiras de cuero a modo de tirantes para su sujeción en hombros.
El diseño en general es mucho más sencillo que el encontrado de época pero a mi gusto mucho más rudo y estéticamente resultón. Cualquiera con un estatus social muy elevado podría mandar hacer o realizarse (eran muy mañosos estos vikingos) una armadura de este estilo pagando el elevado precio del metal utilizado.
Ahora solamente quedaba portar la armadura al combate para ver su resultado… y el evento de Daroca estaba al caer:

A favor:

-         Resistente: aguanta lo que le eches (me golpearon pecho y espalda con espada resistiendo la prueba)
-         Flexible: la tira de placas que se encuentra en la cintura se dobla hacia delante si te flexionas (cosas de caer por el suelo, jejeje)
-         Estética: no pensaba que quedaría tan chula.

En contra:

-         Peso: no es muy pesada en general. La llevé con la cota sin ningún problema pero el sistema de anclaje de los hombros debe ser modificado. Hay que poner tiras más anchas para repartir más el peso en los hombros (me costó un tirón muscular en hombro izquierdo)
-         Cosido en cuero: estéticamente es brutal pero las piezas acaban moviéndose y separándose con el movimiento brusco y los golpes. Probaré de poner anillas a cambio del cuero a ver que tal va (muy al estilo de la armadura que luce uno de los vikingos en la película – documental 1066 Battle for Middle Hearth).
-         Ataduras laterales: hay que cambiar cordones por correas.
-         Tamaño: la realizada sirve para personas tamaño Standard no para un oso como yo. Añadiré más placas al invento :P




miércoles, 10 de agosto de 2011

Crónica de Daroca 2011



Nadie del Clan pensaba en esta gran gesta aquel caluroso día en que Martín “el ebrio” presentó la diligencia que tan apresuradamente había sido traída en emisario desde el reino de Aragón.
Se requería milicia mercenaria para frenar la incursión de tropas cristianas y, por ello, se pagaba bien. Ricas carnes y especias, excelentes telas, plata, mujeres y bebida y sangre enemiga por doquier. Nada que un buen hombre del norte pueda rechazar.
Martín había reunido a todo el Clan Hávamál pero solamente cinco de sus miembros podrían asistir. Diversos quehaceres y obligaciones apartaban al resto de tal jugoso “manjar de temporada”.
Así, sin más dilación, y tras cargar solo aquello absolutamente necesario, partía Frank “el blindado”, Marthin “el ebrio”, Hrodgar nuestro Översättare, Marth Parexdötter nuestra Húsfreyja y el Jarl Angus que nos dirigiría en combate.

Larga jornada distanciaba nuestro campamento base de Daroca, la ciudad fortificada. Pero nuestros férreos caballos son recios y aguantan bien el camino y, salvo por un pequeño encontronazo con la tribu autóctona llamada “Benemérita”, todo siguió su curso sin problemas.
 Una vez llegamos a los lindares de la población, Martín y Frank realizaron funciones de exploración para encontrar el campamento base aragonés, a su capitán Daniel Blasco (y, como no, las tabernas del lugar) mientras el Jarl descansaba su jaqueca en una improvisada tienda.


Saludar a las huestes amigas y conocer a nuevos compañeros del acero, descargar enseres y montar campamento era nuestra prioridad. Más el cansancio, el hambre y la sed hacían mella en nuestros pequeños y desnutridos cuerpos. Una incursión por la nocturna Daroca era necesaria pero no sin antes realizar efusivos brindis en un gran banquete.

 
Parte de nuestros hombres, a la espera del resto del contingente rezagado, más viejos amigos de batalla y nuestras protegidas del Clan Baira en estas tierras, proseguimos a asaltar la más recóndita y oscura taberna del lugar. Muchos más se nos unieron esa noche donde la rica cerveza y el dulce hidromiel parecían brotar como por arte de magia…






El amanecer sorprendió a algunos de regreso al campamento… inconscientes de que les esperaba una dura jornada de desfiles y batallas.
Apenas dos horas de la llegada nocturna del Jarl habían transcurrido cuando se empezó a llamar a filas a los contingentes del lugar.


Pabellones, yelmos, armas, armaduras, resaca y demás pertrechos debían desfilar por las calles de Daroca sin más dilación:
Los rudos Cancerveros de Aragón, los ebrios de la Orden de la Espada, Ferruza y sus chicos blindados, Eric y Ad Domini Latere, “el que pilla” de los Templarios del comptat de Barcelona, Andreu y las huestes de Medina Yarca, La Mesnada mercenaria de Julio, las hermosas doncellas de Baira, los adoradores del carpintero y Joaquín, los Calatravos del fresco Alcañíz, el Klan del Lobo de la estepa mongol, la Compañía del Norte, Heráldicos de Caspe, la Milicia concejal de la Rioja, Feudorum Domini, militis Dei, Miles Seculi, Arqueros del rey Jaime I, Factio Exul y posiblemente alguno más que no logre recordar en este instante y que nos acompañaron junto al calor, la sed y la ebriedad de Daroca.
Larga travesía la del desfile, presentación de mercenarios y tropas, exhibición de combate a manos de Ferruza, más mucho más largo el regreso al campamento con el entrechocar del gentío. Sólo restaba llenar el buche y un merecido descanso puesto que los enemigos cristianos no dejarían escapar la oportunidad de batallar ese mismo día.












Y así, al atardecer, el clamor del combate podía oírse y olerse en el ambiente (el aliento de resaca también: a nuestro Jarl aún le duraban las consecuencias de la noche daroquense XD)
Sin lugar a dudas Odin estaba de nuestro lado. El fervor de las huestes, el entrechocar de escudos, estandartes al viento, las amenazas e intimidaciones hicieron su efecto. Las bocas de nuestros fornidos hombres espumosas de rabia y locura. Gritos y encomendaciones paganas hinchaban nuestros ya de por sí grandes egos.
Daniel dirigía el combate y nuestras tropas fueron posicionadas en el flanco derecho. Debíamos resistir la embestida con nuestro impenetrable muro de escudos.
Las tropas hispanas intentaron parlamentar pero nuestro general no era de esos que se amedrentan con facilidad así que tras ello prosiguió una lluvia de saetas enemigas sobre nuestro flanco. Nada que nuestros escudos y “narices” no pudieran soportar. Varias cargas más dieron paso al movimiento de tropas y pronto nos encontramos cara a cara con nuestro enemigo. El rugir del acero, el cantar de los umbos, sudor de batalla, gritos, balbuceos y maldiciones… estábamos sin duda en el Valhalla o en su defecto, de camino!
Varios ataques nivelados que hicieron mella en ambos lados. Los jodíos se resistían a morir!! Por ello los capitanes decidieron solucionar tal jodienda enzarzándose ellos mismos en singular combate. Pero los enemigos cristianos lo tenían muy crudo y, tras capturar y asesinar a su caudillo, ¡¡¡la victoria fue nuestra!!!!
Las tropas enemigas recularon y huyeron del campo de batalla dejando tras de sí su hombría, su honor y coraje y llevándose lo único que podían transportar: la humillación de la derrota.


Entonces solo restaba celebrar por todo lo alto tal magna proeza y por ello la población de Daroca al completo organizó un gran banquete amenizado por una representación teatral. Vino, carnes embutidas en pan y gelatinoso postre llenaron barrigas y bocas secas. Más tarde, los famosos juglares de Lurte animaron el comienzo ebrio de una noche más.


El Clan despertó temprano y empezó el embalaje del material para el regreso a casa. Algunos de nuestros integrantes debían realizar un largo camino de regreso y debíamos partir sin dilación.
Un horror tener que decir adiós a los viejos y nuevos compañeros que nos han hecho sentir como en casa, como en familia. Se echarán de menos los abrazos y las risas, los brindis y los empujones, sobretodo las charlas y sentirse un “padawan” entre tanto “maestro”… y, lo más importante: el compartir manjar, batalla y taberna!!! Jajajajajaja
Solamente nos queda agradecer desde el corazón de Hávamál la hospitalidad mostrada, dar las gracias a “Lobo Negros” por portarse como verdaderos anfitriones cargando con el peso de la organización y dar las gracias a la gente del lugar (sobretodo por no denunciar a los borrachuzos que armábamos tanto follón por la población). Ha sido nuestro primer año en Daroca y ha sido genial. ¡¡¡Esperamos poder repetir para el próximo año!!! ;)